RIAZA: Plaza Mayor

Su aspecto actual data del año 1873, cuando se explanó el ruedo que tiene forma de elipse. En su centro (lugar estratégico y de paso obligado tanto para vecinos como viajeros, ya que en él confluyen las distintas calles) estuvo colocado el «rollo jurisdiccional» (a veces denominado simplemente «rollo» o «picota») que era una columna de piedra, sobre unas gradas, que solían poseer aquellos municipios que gozaban de plena jurisdicción, donde se exponía a los reos a la vergüenza pública y se colgaban los miembros cortados de algunos condenados a muerte o mutilados.

Podemos decir, por tanto, que la picota servía como medio de escarmiento, manifestando al mismo tiempo el poder del señor feudal. Este instrumento se colocaba normalmente en las poblaciones cabeza de mayorazgo (aunque este no era el caso de Riaza), por ser éstas normalmente las más destacadas en cuanto a infraestructuras y lugar habitual de residencia del señor feudal, desde donde administraba justicia sobre sus dominios.

Hay que recordar en este punto que Riaza gozó de jurisdicción de Horca y Cuchillo, en virtud de la cual podía juzgar cualquier tipo de crimen condenándolo a la pena que se considerara oportuna. Hasta que los rollos jurisdiccionales fueron suspendidos por decreto de las Cortes de Cádiz de 1812 (desapareció de la plaza a principios del siglo XIX), era el emblema que acreditaba la categoría de villa, simbolizando el poder que el señor feudal tenía para administrar justicia sobre sus vasallos.

Con la plaza sin rollo, a principios del siglo XX se decide instalar una farola de hierro fundido con base de piedra que iluminó las noches riazanas hasta que desapareció en los años 60 del siglo XX porque dificultaba la lidia de toros o novillos.

Riaza, a mediados del siglo XIII, ya es villa, aunque no ha llegado a nuestros días el documento de concesión de tal privilegio.

El coso está rodeado en sus partes sur y oeste por gradas de piedra que salvan la pendiente existente, coronadas por bloques rectangulares del mismo material, que se unen por barandales de hierro forjado en Riaza y que son una de las señas de identidad del recinto.

Las casas de la plaza, típicas casas riazanas, algunas de ellas con fachadas blasonadas, construidas la mayoría en el siglo XVIII, tienen la particularidad de poseer soportales apoyados en columnas de piedra o de madera, que servían de abrigo para las gentes en días inclementes, siendo el lugar en el que se comerciaba los lunes de mercado.

El conjunto formado por la plaza, el Ayuntamiento y las calles aledañas forma parte de los Bienes de Interés Cultural desde que el 8 de diciembre de 1970 se lo nombrara Conjunto Histórico Artístico.

Colaboración de: Juan Antonio Cerezo Estremera con textos de su libro Historia de la Villa de Riaza (desde sus orígenes hasta el siglo XVIII) correcciones y aportaciones nuevas.

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